jueves, 10 de octubre de 2013

Eh tú, cabrón. Esa tía está llorando por ti. Sí, por ti. Le dijiste que no ibas a hacerla daño y mírate, hasta tú sabes que le has fallado, que has jugado con ella. Ahora mismo se siente la chica más desgraciada del mundo, pero no sabe que es preciosa. Y tú no sabes que hay chicos que matarían por haber estado en tu posición, por haber tenido sus besos y haber recibido un "buenas noches" suyo. Esa chica tiene edad de salir con sus amigas, de reírse hasta que le duela la barriga, de llorar, pero siempre de la alegría, de tontear con todos, y de llevarse a quien quiera a la cama. Tiene edad de comerse el mundo, no la cabeza. Y ahí está, llorando todas las noches por un imbécil como tú. Que no te mereces sus lágrimas. Y aunque por la mañana amanezca con su mejor sonrisa y diga que todo está bien, miente. Porque te quiere, y y lucha por recuperarte. Ahora no te das cuenta de las cosas, pero cuando eches de menos sus besos, sus abrazos, vuestras conversaciones, cuando veas que ya no sonríe por ti, sino que lo hace por otros motivos, cuando la veas enamorada de otra persona, entonces te darás cuenta de que dejarla ir ha sido el mayor error de tu vida. Y te arrepentirás cada noche que pase, cada día que te despiertes sin sus mensajes. Pero ella seguirá haciendo su vida, seguirá con esa jodida preciosidad que tiene como sonrisa, seguirá riéndose con sus amigos y no volverá. No volverá. Y tú la echarás de menos, sin tener nada que hacer para recuperarla.


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