jueves, 31 de octubre de 2013

Esta bonita historia.

Hoy voy a contar nuestra historia. No es la historia más bonita del mundo, ni tampoco la más triste, ni la más compleja. Es una historia de dos que no consiguen ser uno. Sencillamente, es la historia de amor más básica que existe: cuando el amor intenta hacerse y no se consigue.

Tal vez todo empezó demasiado rápido. O esa es la sensación que tengo yo, ya sabes, tú y esa capacidad de acelerarme. Todo empezó siendo imposible, como la mayoría de las cosas. Y luego se volvió imposible poder dormir. El precipicio de mis sábanas acomplejadas con tu espalda. Y yo que le daba la espalda al sueño, porque prefería soñar despierto contigo. Y luego vinieron las pesadillas, en las que tú no estabas, lógico. Y luego todo empezó a doler menos, o por lo menos me acostumbré a vivir con tantos imposibles que cada día era un enfrentamiento conmigo mismo. Y a la vez ese sentimiento, no sé, a veces pensaba que me estaba volviendo loco, que cómo podía sentir tanto por alguien que no sentía nada. El mundo y sus contradicciones, y nosotros seguíamos siendo algo utópico.

A veces pienso, cuando echo la mirada atrás, que no hemos sido tanto, que hemos vivido más en mi cabeza que con los pies en la tierra. Y, quizás, toda nuestra historia de persianas bajadas, de música a tope, de películas a medio acabar, de sábanas deshechas, de sueños por el día y de nosotros por la noche; toda nuestra historia, toda esta triste historia sólo puede contarse a través de tus ojos. Esta es la historia de cómo tus ojos no supieron mirarme.

400 días de no saber mirarme ni un segundo. Una historia de 400 días y 9 noches que pueden resumirse en tu manía de mirar hacia otro lado, en no saber nunca responderme. En tus maneras de vivir en un mundo que no es el tuyo, aún creyendo que llegará alguien para salvarte. Y yo ya no sé si disfrazarme de superhéroe, o romper cualquier noche tu ventana y decirte que me mires, que estoy aquí.

Esta es la historia de tus mentiras, de mis verdades; de tus cicatrices, de mis heridas; de tu pasado, de mi futuro. Esta es la historia en la que vuelves a mentir, otra vez, y yo vuelvo a mentirte diciendo que ayer dormí de puta madre. Y odio el mundo. Y el amor (aunque siga queriendo hacértelo). Esta es la historia de ''dime que me quieres, aunque mientas'', porque las verdades a veces duelen más que una caída desde tu boca. Esta es la historia de los ''no puedo más'' y seguir queriendo follarte hasta la mañana siguiente.

Esta es nuestra historia. Una historia de anemia sentimental, de espaldas cansadas, de amor, de odio (porque a veces lo hago a todos aquellos a los que miras como si fueran yo), de canciones que nos describían. Esta es la historia de una bonita antihistoria, en la que el superhéroe ama tanto al villano que se deja matar. Y otra vez se queda toda la ciudad sin salvar.

jueves, 10 de octubre de 2013

Eh tú, cabrón. Esa tía está llorando por ti. Sí, por ti. Le dijiste que no ibas a hacerla daño y mírate, hasta tú sabes que le has fallado, que has jugado con ella. Ahora mismo se siente la chica más desgraciada del mundo, pero no sabe que es preciosa. Y tú no sabes que hay chicos que matarían por haber estado en tu posición, por haber tenido sus besos y haber recibido un "buenas noches" suyo. Esa chica tiene edad de salir con sus amigas, de reírse hasta que le duela la barriga, de llorar, pero siempre de la alegría, de tontear con todos, y de llevarse a quien quiera a la cama. Tiene edad de comerse el mundo, no la cabeza. Y ahí está, llorando todas las noches por un imbécil como tú. Que no te mereces sus lágrimas. Y aunque por la mañana amanezca con su mejor sonrisa y diga que todo está bien, miente. Porque te quiere, y y lucha por recuperarte. Ahora no te das cuenta de las cosas, pero cuando eches de menos sus besos, sus abrazos, vuestras conversaciones, cuando veas que ya no sonríe por ti, sino que lo hace por otros motivos, cuando la veas enamorada de otra persona, entonces te darás cuenta de que dejarla ir ha sido el mayor error de tu vida. Y te arrepentirás cada noche que pase, cada día que te despiertes sin sus mensajes. Pero ella seguirá haciendo su vida, seguirá con esa jodida preciosidad que tiene como sonrisa, seguirá riéndose con sus amigos y no volverá. No volverá. Y tú la echarás de menos, sin tener nada que hacer para recuperarla.